EL DIOS QUE YO CONOZCO

7.05. Crítica del siglo XX

A comienzos del siglo XX la hipótesis documental estaba bien arraigada entre los eruditos. No sólo se enseñaba en las aulas, sino también se proclamaba desde el púlpito.

Sin embargo, la teoría de Kuenen-Graf-Wellhausen ha sufrido desde entonces muchas y diversas modificaciones.

La fuente yahvista se ha subdividido en dos o tres, cada una abarcando un período diferente. La E también ha sido dividida en E1 y E2 y la fuente P ha sido dividida en "código de santidad" (Levítico 17-26) y un "suplemento".

Estas subdivisiones se hicieron porque los eruditos descubrieron aparentes diferencias en el material atribuido a las diversas fuentes de la teoría original: J, E, P y D.

Además, los eruditos no han concordado en cuanto a la secuencia de producción de los diferentes segmentos, ni tampoco en cuanto a la fecha de cada una. Es difícil que haya siquiera dos autores que concuerden en la fecha cuando los diferentes autores redactaron sus materiales.

El único punto en el cual han concordado es en decir que Moisés no escribió el Pentateuco. Algunos críticos, insatisfechos con las soluciones propuestas por la hipótesis de las fuentes, rechazaron partes de ella.

Por ejemplo:
Volz y Rudolph (1933) y S. Mowinckel (1964) afirman que E es sólo una nueva edición de J o una redacción de J basada en variantes.

Martin Noth (1972) no niega la existencia de E, pero considera que es tan fragmentaria que es poco lo que se puede saber de sus características.

En 1976 H. H. Schmid afirmó que el documento J muestra afinidades con Deuteronomio y los profetas posteriores, por lo cual insistió en que debía fecharse en el siglo VII a. C.

R. Rentdorff (1977) dijo que no existía el documento E, y puso en duda la existencia de J. También señaló las inconsecuencias de los argumentos en favor de las tradicionales cuatro fuentes principales.

S. R. Kulling (1964) estudió los pasajes asignados a P en Génesis, e insistió que todos debían fecharse en el segundo milenio a. C.

Si bien muchos eruditos en la Biblia han adoptado la hipótesis documental, en alguna de sus diversas formas, siempre ha habido eruditos respetados que han mantenido que el Pentateuco constituye una unidad literaria o que fue escrito por Moisés, o bien ambas cosas.

Entre ellos se cuentan los siguientes:
E. J. Young (1950), P. J. Wiseman (1957), U. Cassuto (196 1), G. L. Archer, jr. (1964), y R. K. Harrison (1969).