15.01. Diversas hipótesis que afirman la existencia de una sola fuente

Papías, uno de los padres de la iglesia, escribió en el siglo II algo que es citado por Eusebio (Historia eclesiástica iii. 39. 16): "Mateo escribió ciertamente los oráculos divinos en lengua hebrea [arameo]; cada cual los interpretó como mejor pudo". Esto parecería indicar que los tres evangelistas usaron como base el Evangelio de Mateo, en arameo.

A fines del siglo XVIII G. E. Lessing sugirió que los sinópticos se basaban en un Evangelio arameo que luego se había perdido. En 1794 J. G. Eichhorn le dio carácter científico a esta hipótesis del Evangelio original.

Los eruditos suelen rechazar hoy esta posición, porque muchos de los pasajes son de tal naturaleza que deben haber tenido una fuente griega y no aramea.

La hipótesis de Griesbach, presentada por J. J. Griesbach en estudios publicados entre 1780 y 1790, afirma que la secuencia es Mateo-Lucas-Marcos.

Esta hipótesis predominó entre los críticos de mediados del siglo XIX y fue apoyada por la Escuela de Tubinga. Entre 1970 y 1980 algunos críticos adoptaron una versión modificada de esta hipótesis.

La hipótesis de Lachmann fue publicada en 1835 por C. Lachmann, quien señaló que Mateo y Lucas concuerdan entre sí en secuencia sólo cuando los dos tienen el mismo orden de Marcos. Por esto afirmó que Marcos fue el primero, y sugirió la secuencia Marcos-Mateo-Lucas.

La prioridad de Marcos -el uso de Marcos como base para Mateo y Lucas- ha sido sostenida por muchos eruditos, quienes difieren entre sí en cuanto a los detalles de la teoría.